Chorrera de Mojonavalle en el PN de Guadarrama 19 diciembre, 2017 – Publicado en: Excursiones con niños en Madrid – Etiquetas: ,

En este pequeño puerto, que separa los valles de Lozoya y Canencia, existe un bosque casi mágico. En él encontramos árboles viajeros de hace siglos, pertenecientes a otro tiempo y otro clima, mucho más húmedo que el que ahora existe en estas tierras, gigantes verdes y arbustos capaces de desafiar a las leyes de la naturaleza para convertirse en árboles de varios metros de altura. Y en el corazón del bosque una impresionante cascada, por la que baja saltando la nieve de las cumbres, convertida en agua cantarina.

A partir de
3-4 años

Dificultad
Media

Distancia
5 km

Desnivel
100+

Recorrido
Lineal

Carrito
No

Cómo llegar

Si partimos de Madrid debemos tomar la M-607 (Carretera de Colmenar Viejo) hasta el desvío a Soto del Real, donde continuamos hacia Miraflores de la Sierra. En esta localidad tomamos la carretera hacia Canencia, antes de llegar al pueblo la carretera cruza el Puerto de Canencia, lugar donde empieza nuestra ruta.

Si partimos desde la zona de la Sierra Norte seguiremos la A-1 hasta Lozoyuela, donde cogeremos la M-604 (Carretera de Rascafría) hasta el desvío a Canencia. En este caso debemos cruzar el pueblo y continuar por la carretera hasta alcanzar el Puerto de Canencia.

Descripción

La ruta comienza en el aparcamiento del Puerto de Canencia, situado en el Área Recreativa. Es necesario cruzar la carretera y retroceder unos 150 metros hasta la pista situada junto a la Fuente del Hornillo.

Continuamos por la pista, cruzando una barrera, y ascendiendo ligeramente. A 300 metros aproximadamente de la barrera, a la derecha, surge un pequeño sendero que nos lleva a una antigua choza de pastores reconstruida y perfectamente visible desde la pista. Continuamos por ella y un poco más adelante, también a mano derecha, encontramos un pequeño mirador desde el que se divisa el valle y las cumbres cercanas, entre las que desatacan El Nevero y Peña Cabra.

Este tramo de la ruta discurre entre pinos silvestres y algunos ejemplares de abeto Douglas, plantados con fines forestales hace más de un siglo y que no son propios de la zona.

Llegando a un claro entre los pinos observamos una bifurcación, tendremos que tomar el camino de la izquierda, divisando en ese instante el albergue de El Hornillo. Para llegar hasta la cascada tendremos que pasar entre el albergue y un merendero techado de madera, en dirección a un pequeños monolito de piedra. Este monolito marca el inicio de la “Senda Ecológica”.

Nos adentramos en una camino más estrecho, perfectamente marcado, a cuyos lados podemos observar ya abedules, característicos por sus troncos plateados, y algunos robles. Este camino nos llevará hasta la Chorrera de Mojonavalle, que desciende por una imponente rampa de piedra y que puede contemplarse desde el Mirador de la Chorrera, subiendo unos pequeños escalones de piedra.

Después de contemplar la chorrera tomamos un camino que gira bruscamente y continúa descendiendo durante algo más de 600 metros, hasta llegar a un cruce de senderos. Para poder ver los ejemplares de acebo convertidos en árboles debemos seguir el camino central. Este baja durante unos 700 m hasta la carretera que une Canencia con Miraflores (M-629), una vez que lleguemos a un acebo con doble tronco podemos desandar el camino hasta regresar al cruce por el que hemos pasado anteriormente. En él debemos tomar el sendero que sube hacia la izquierda, ascendiendo durante algo menos de 900 m. y después de un pequeño zigzag llegamos hasta la pista donde hemos comenzado nuestra caminata. Una vez alcanzada ésta descenderemos hacia la izquierda, en dirección al aparcamiento y la zona recreativa.

Si nos vemos con fuerzas existe la opción de ampliar la ruta en una punto intermedio, remontando parte del cauce del Arroyo del Sestil. Para ello, una vez que hemos descendido entre los ejemplares de acebo y hemos llegado hasta la M-629, en lugar de desandar el camino recorrido, podemos bajar junto a la carretera hasta llegar a un camino que sale a mano izquierda y que es perfectamente reconocible por la existencia de una barrera y el cauce del arroyo. 

Desde este punto se sube caminando junto a la orilla y podemos empezar a ver los primeros ejemplares de tejo. Cruzamos a la otra orilla por un pequeño puente formado por losas de piedra y caminamos durante unos 200 m antes de cruzar de nuevo el cauce del arroyo. Ahora sólo tendremos que tomar el camino que se adentra en el bosque para, después de unos 200 m, encontrarnos en el cruce de senderos del que hemos hablado con anterioridad.

En esta parte ampliada de la ruta podemos ver numerosos ejemplares de pinos, robles, abedules y tejos.

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Mapa


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Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

Fotografías