Parrizal de Beceite 4 marzo, 2019 – Publicado en: Excursiones con niños en Aragón – Etiquetas: , ,

El Parrizal de Beceite es, por méritos propios, una de las rutas más espectaculares y clásicas de los Puertos de Beceite. Una inolvidable excursión que a lo largo de la reserva natural del río Matarraña nos descubre paisajes de ensueño con la ayuda de un emocionante y singular recorrido por pasarelas y escaleras de madera hasta alcanzar el estrecho del Parrizal, la guinda perfecta al pastel.

A partir de
6-7 años

Dificultad
Media

Distancia
9.5 km

Desnivel
150+

Recorrido
Lineal

Carrito
No

Cómo llegar

Desde Beceite, situado a 7 km de Valderrobles, y pasada la oficina de turismo, deberemos seguir las indicaciones en dirección al Parrizal para atravesar el pueblo y tomar el Camino del Parrizal. Al poco daremos con el primer aparcamiento habilitado (solo en verano), situado junto al acueducto de la acequia mayor y una piscina natural. Continuando 3 km más por el camino asfaltado y estrecho llegaremos al punto de control, situado junto al segundo de los aparcamientos, y 2,5 kilómetros más adelante (a 6 km de Beceite) llegaremos al tercer aparcamiento, donde da comienzo la ruta a pie.

El acceso con vehículos a motor al espacio natural del Parrizal se encuentra regulado todo el año, menos en invierno. Las caravanas tienen prohibido el acceso al aparcamiento 3, una restricción que en puentes, meses de verano o periodos de máxima afluencia se puede hacer extensiva al resto de aparcamientos. Puedes consultar las tarifas actualizadas de los distintos aparcamientos del Espacio Natural del Parrizal en este enlace: www.beceite.es

Descripción

Situado al final del camino del Parrizal de Beceite, junto a una pequeña presa que contiene las aguas del río Matarraña y una amplia zona de merenderos, el Aparcamiento nº3 de El Parrizal marca el punto de inicio de la ruta.

Comenzaremos la ruta superando la cadena que impide el paso a los vehículos para continuar por la pista que discurre paralela en todo momento a las tranquilas y cristalinas aguas del Matarraña. No deberemos andar mucho para encontrar un primer pequeño túnel horadado en la roca por el que se abre paso nuestro camino. Unos metros más adelante daremos con un segundo túnel en el que, antes de atravesarlo, unas señales nos invitan a desviarnos brevemente a la derecha para visitar las Pinturas rupestres de La Fenellassa, un pequeño abrigo situado al otro lado del río y protegido por un vallado en el que con un poco de buena vista descubriremos figuras humanas montadas a caballo dibujadas hace miles de años por nuestros antepasados prehistóricos.

Tras este breve e interesante desvío proseguiremos nuestro camino. Nada más cruzar el segundo de los túneles encontraremos a nuestra izquierda el Ullal de La Fenellassa, una surgencia característica de terrenos cársticos como en el que nos encontramos, por la que brota el agua desde el interior de la montaña y que dependiendo de la época del año puede encontrarse seca. De nuevo avanzando unos pocos metros más llegaremos a un nuevo punto de interés. A nuestra izquierda descubriremos la Cova de la Dona, una enorme oquedad diagonal a la que con un poco de cuidado podremos acceder.

Sin pérdida posible, por el amplio y llano camino y recorridos cerca de 800 m, llegaremos finalmente a un pequeño llano que precede al inicio de la ruta de las pasarelas de El Parrizal. En esta zona, conocida como Pla de la Mina, por su pasado minero, encontraremos una fuente, amplios espacios para descansar y el inicio de la senda ascendente que siguiendo la traza del PR-TE 153 se dirige a “La Balanguera”, y que obviaremos.

Al final del Pla de la Mina, donde finaliza la pista, encontraremos el inicio de las divertidas pasarelas que nos van a permitir ir remontando las encajadas aguas del río Matarraña durante los siguientes dos kilómetros. El recorrido, perfectamente acondicionado, va alternando distintas pasarelas, puentes, miradores y escaleras que avanzan junto a las bellísimas pozas de aguas transparentes y pequeños saltos que el río va formando. Un paisaje de ensueño que, en conjunto con el emocionante y singular recorrido por las pasarelas, justifican la popularidad de la ruta. El tramo de las pasarelas, a pesar de su estrechez, no presenta ninguna dificultad, avanzando siempre a pocos metros del agua y contando con la ayuda de una sirga o cable de acero para avanzar con mayor seguridad. No obstante deberemos prestar en todo momento atención a los más pequeños para evitar cualquier chapuzón inesperado, especialmente en dos salientes de roca que estrechan un poco más el paso por las pasarelas.

Al poco de superar la Badina Negra, que encontraremos señalizada, llegaremos al final del tramo de las pasarelas que finalizan con un pequeño túnel y da paso al tramos final donde ganaremos la mayoría del desnivel de la ruta. Si vamos con niños más pequeños este puede ser un buen momento para emprender el camino de vuelta.

La senda sin pérdida posible continúa ascendiendo por un terreno pedregoso que puntualmente avanza por el lecho amarillento de un torrente. Un divertido puente colgante nos permite superar un tramo más escarpado. Bajo imponentes paredes verticales, en las que con suerte divisaremos alguna cabra montes, y con vistas sobre Les Gubies del Parrisal, unas impresionantes formaciones geológicas que se mantienen en equilibrio sobre el cañón del río, continuaremos ganando altura, ahora algo más apartados del río, a través de una fabulosa pinada salpicada de bojes y arces. Nos encontramos cerca del final. Un poste indicativo situado junto a una pared vertical en la que la caída del agua ha formado una tobera marca el acceso a la parte más estrecha del desfiladero. En este punto el camino se acaba y para avanzar los apenas 50 metros que nos separan del final de la ruta deberemos seguir, sin un camino claro, unas débiles flechas amarillas para avanzar entre los grandes bloques de piedra que salpican el fondo del desfiladero. Este tramo, aunque breve, presenta ciertas dificultades para los más pequeños, lo que lo hace poco recomendable para aquellos poco habituados a la montaña. Ya sea en el acceso a los Estrechos del Parrizal o avanzando unos pocos metros hacia su interior, hasta el punto donde las aguas del río impiden cualquier avance a pie, el espectáculo de sus enormes y estrechas paredes verticales erosionadas por la acción del río, merecen el esfuerzo de llegar hasta aquí. Las dimensiones empequeñecen a cualquiera: 60 metros de alto por 1,5 metros de ancho en su punto más estrecho. El río atraviesa el estrecho durante 200 m, pero al estar el baño prohibido, no es posible explorar más allá. Toca emprender el camino de regreso por el mismo camino de la ida para recorrer una vez más las pasarelas y regresar al punto de inicio de esta divertida y popular excursión.

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Mapa

Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

Fotografías

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