Los miradores de Rebilla 29 septiembre, 2021 – Publicado en: Excursiones con niños en Aragón – Etiquetas: ,

Colgando de la profunda garganta de Escuaín, el más desconocido de los cuatro valles que forman el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, los miradores de Rebilla permiten observar, junto al sobrecogedor paisaje cárstico creado por el río Yaga, el vuelo de una de las aves más fascinantes de cuantas habitan en los Pirineos: el quebrantahuesos. Una excursión sencilla y amena, incluida en nuestra guía de «Rutas con niños en el Pirineo aragonés», que partiendo desde la tradicional aldea de Rebilla nos acerca al hábitat natural de una de las aves más grandes del planeta.

A partir de
3-4 años

Dificultad
Baja

Distancia
3,5 km

Desnivel
75 +

Recorrido
Lineal

Altitud máx.
1.250 m

Cómo llegar

Desde Aínsa tomaremos la A-138 en dirección a Francia hasta llegar al desvío a Tella, situado en el Km 63. A los 6 km encontraremos un nuevo desvío hacia Rebilla/Revilla, donde llegaremos tras recorrer durante 7 km una sinuosa carretera en buen estado. Antes de llegar al pueblo deberemos dejar el coche en los ensanchamientos de la carretera habilitados para este fin.

Descripción

En una curva pronunciada, 300 m antes de llegar a las calles de Rebilla / Revilla, encontraremos el inicio del sendero. El camino no tiene pérdida. Sin apenas desniveles avanzaremos por una amplia faja, con el Río Yaga a nuestra izquierda, en el fondo del valle. Recorridos 200 m cruzaremos el Barranco de Consusa con la ayuda de una pasarela. Entre encinas, hayas, pinos y bojes iremos introduciéndonos en la garganta de Escuaín.

Transcurrido un kilómetro desde el inicio llegaremos a un desvío hacia las ruinas de la Ermita de San Lorién, que encontraremos a escasos metros adosadas bajo un gran cortado. Esta antigua y apartada construcción rupestre de la que apenas se conserva el arranque de los muros, al igual que otras construcciones similares que encontraremos por todos los Pirineos, fue el hogar de los ermitaños, personas que se refugiaban en lugares como este para llevar una vida de silencio y oración, alejados de la sociedad.

Junto a la ermita destacan varios dibujos grabados en la piedra como cruces, siluetas humanas o flechas. Antiguos grafitis que algunos expertos han vinculado con un estudio de las estrellas, pero que hoy en día siguen siendo todo un misterio. De regreso a la senda, unos pocos metros más adelante, encontraremos el primero de los miradores, donde por primera vez podremos admirar la profundidad de la garganta en contraposición con los muros del Castillo Major. Al otro lado del valle podremos divisar la aldea de Escuaín, desde donde se disfruta de otra interesante perspectiva de la garganta del río Yaga.

Recorridos 500 m desde el mirador llegaremos a un desvío señalizado. Tomaremos el camino de la izquierda en dirección a los miradores de Angonés, a los que llegaremos a los pocos minutos tras cruzar un bosque de pinos en un suave descenso, ya dentro de los límites del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Los Miradores de Angonés cuelgan sobre el barranco de Angonés y la garganta del río Yaga respectivamente, y son un lugar único para la observación del quebrantahuesos y otras rapaces. Algunos de los últimos ejemplares habitan en los Pirineos, donde también se encuentran en peligro de extinción. Podemos conocer más sobre estas magníficas aves de la mano de un experto en las visitas guiadas organizadas por el Eco Museo de Aínsa.

Desde los miradores tendremos la opción de regresar por el mismo camino, completando un recorrido total de 3,5 km, o bien retornar por un camino más panorámico. Para ello, desde el mirador volveremos al desvío anterior para tomar esta vez el camino de la derecha en dirección a Rebilla. Este tramo de vuelta, un kilómetro más largo, es más exigente, pero a cambio ganaremos vistas sobre la garganta y las montañas circundantes. Por la umbría, y bajo la protección del bosque, ganaremos altura con rapidez mediante varias lazadas hasta emerger en una zona llana desde donde obtendremos unas impresionantes vistas del Circo de la Sarra, donde nace el barranco de Angonés, el río Yaga, el Castillo Major y la icónica Peña Montañesa.

Ya sin la protección del bosque y entre bojes, llegaremos a una zona rocosa en la que seguiremos los numerosos hitos hasta entroncar con el camino al Refugio de Foratarruego. Continuaremos hacia la derecha en dirección a Rebilla. Por un antiguo camino empedrado iremos descendiendo suavemente. Cruzaremos el barranco de Consusa y sin abandonar en ningún momento la senda principal llegaremos a la pequeña y pintoresca aldea de Rebilla. Tan solo nos restará recorrer 300 m por la carretera hasta llegar al punto de inicio.

Mapa

Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

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