Los charcos de Quesa 1 octubre, 2021 – Publicado en: Excursiones con niños en Comunidad Valenciana – Etiquetas: ,

Ruta con niños a los Charcos de Quesa

A través de una frondosa vegetación e imponentes paredes calizas, el río Grande serpentea por el macizo del Caroig esculpiendo fabulosas pozas y cascadas: los charcos de Quesa. Un paraje de gran biodiversidad, habitado desde la prehistoria, que nos invita, a cada paso que damos, a zambullirnos en las cristalinas aguas de sus idílicos charcos de ensueño. Una excursión para hacer en familia incluida en nuestra guía de «Rutas con niños en la Comunidad Valenciana». 

A partir de
5-6 años

Dificultad
Media

Distancia
6,5 km

Desnivel
250+

Recorrido
Lineal

Altitud máx.
350 m

Cómo llegar

Desde la A-35, tomaremos la salida a Rotglà i Corberà. Continuaremos por la CV-590 y posteriormente por la CV-580, hasta llegar a Quesa. A la salida del pueblo, en una rotonda, encontraremos indicaciones hacia el Charco, que seguiremos durante 7 km.

Descripción

El Área recreativa de los Charcos, regulada por el Ayuntamiento de Quesa durante las épocas de mayor afluencia, marca el punto de inicio de la ruta. Un amplio espacio situado junto al río Grande, que dispone de paelleros, áreas de descanso y zonas de juegos infantiles. La accesibilidad a la zona de baños naturales del río Grande lo convierte en un lugar muy popular durante los meses de verano y un excelente punto de inicio y final para visitar los charcos de Quesa, una ruta refrescante y amena.

Junto al mismo aparcamiento del área recreativa encontraremos el primero de los puntos de interés: el Charco de la Horteta, situado en la confluencia del PR-CV 204 y el PR-CV 203, por donde más tarde regresaremos.

Desde el aparcamiento continuaremos por la amplia pista paralela al río, siguiendo las indicaciones de color azul de la «Ruta río de las Cuevas», que seguiremos durante el primer tramo de la excursión. Recorrido algo menos de un kilómetro encontraremos el Charco de las Fuentes, el más grande de todos los charcos de Quesa, que bordearemos por su derecha con la ayuda de dos pasarelas. Una vez superado encontraremos el Charco de la Cacerola, una pequeña y profunda poza de aguas verdosas en mitad del cauce rocoso del río. Con la ayuda de unos pequeños escalones adosados a la roca continuaremos unos metros hasta llegar al Charco del Chorro, situado bajo un cortado semicircular que interrumpe el barranco en esta zona y por el que se descuelga una bonita cascada que vierte sus aguas sobre la poza. La orilla, cubierta de cantos rodados arrastrados por la fuerza del río, junto al rumor de la cascada, ayuda a crear un entorno excepcional.

Unos metros antes del charco del Chorro encontraremos a la derecha una senda señalizada que, pegada al cortado, nos permite continuar por el barranco. Sobre el Chorro encontraremos el pequeño Azud de Corbera, que cruzaremos siguiendo las indicaciones para abandonar momentáneamente el lecho del barranco y ganar altura con rapidez hasta enlazar con el PR-CV 203, que hacia la izquierda, por donde más tarde regresaremos, nos lleva de nuevo al inicio de la ruta. Nosotros giraremos hacia la derecha para, entre pinos, fresnos y madroños, introducirnos en el espectacular paraje de abrigos y pozas esculpido por el río Grande. Oquedades horadadas por la acción del agua en la roca caliza como la Cueva del Carbó que encontraremos a 300 m del enlace del PR, o la Cueva Estarlich, un abrigo natural junto al curso del río que podremos contemplar desde el sendero, no muy lejos del enlace con una senda proveniente de una vía ferrata.

En suave y continuado descenso iremos recorriendo un amplio meandro del río hasta finalmente alcanzar de nuevo su cauce a la altura de un poste indicativo, situado tan solo a 50 m de la Fuente de la Víbora, que encontraremos escondida entre una frondosa vegetación al otro lado del río.

El camino discurre en este tramo por el mismo lecho del río guiado por las marcas blancas y amarillas del PR a través de una sucesión de remansos, pequeñas cascadas y caprichosas formaciones rocosas. Nos encontramos en el corazón del macizo del Caroig y no resulta extraño toparse con ejemplares de cabra montés o contemplar el vuelo de aves rapaces.

Tras cruzar hasta dos veces el lecho rocoso del río, nos adentraremos a través de un pinar en el recodo de un meandro donde encontraremos una pequeña edificación en ruinas, y unos metros más adelante alcanzaremos de nuevo el río donde descubriremos el Charco Negro. No muy lejos, aguas arriba, en un nuevo giro del cauce del río, encontraremos también la Cueva de las Golondrinas, un pequeño abrigo que nos puede servir de refugio en caso de necesidad, y nuevas pozas encajadas entre las paredes del cañón. Un fabuloso y tranquilo rincón donde reponer fuerzas y refrescarse si el tiempo acompaña antes de emprender el camino de vuelta.

Los más andarines pueden continuar durante 3 km por el lecho del río hasta encontrar el desvío al Abrigo del Voro, que guarda hasta 50 pinturas rupestres escondidas tras el enrejado que protege la cueva.

banner_750x200_rutas_niños

Mapa

Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

Fotografías

© El texto y las fotografías son propiedad de wildkids.es. Queda prohibida su reproducción en cualquier otro medio sin el consentimiento expreso del autor.

Descubre nuestras guías de excursiones con niños:

Encuentra el mejor alojamiento al mejor precio para disfrutar de los charcos de Quesa en familia. RESERVA AQUÍ

Artículos relacionados