Ruta de los oficios de Pinilla del Valle 17 enero, 2017 – Publicado en: Excursiones con niños en Madrid – Etiquetas: ,

Excursión con niños - Ruta de los oficios en Pinilla del Valle. Madrid

Partiendo del pueblo serrano de Pinilla del Valle, en el corazón del valle de Lozoya, vamos a descubrir los oficios tradicionales que marcaban el ritmo de las estaciones, cuando los habitantes de las montañas vivían en armonía aprovechando los recursos de su entorno de manera sostenible. Primero junto al arroyo de los Hoyos rodeados de álamos, fresnos y vegetación de ribera, y más tarde a través de un fabuloso bosque de robles, aprenderemos como se fabricaba la cal, el carbón, la harina y otras labores relacionadas con el entorno natural de la sierra de Guadarrama.

A partir de
5-6 años

Dificultad
Media

Distancia
7,5 km

Desnivel
250+

Recorrido
Circular

Altitud máx.
1.350 m

Cómo llegar

Desde la salida 69 de la autovía A1 nos incorporaremos a la M-604 en dirección a Lozoya / Rascafría, y seguiremos por ella hasta la indicación a Pinilla del Valle. Al entrar al pueblo, tomaremos la tercera salida en la rotonda que nos llevará a una placita con un pilón, donde se encuentra la Casa de la Cultura del municipio.

Descripción

Con inicio en la rotonda de acceso al pueblo de Pinilla del Valle, donde podremos ver la característica señalización de madera que nos acompañará durante todo el recorrido, así como visitar el potro de herrar y La fragua, (lugar donde desarrollaba su imprescindible labor el herrero del pueblo), tomaremos el camino que avanza paralelo a la carretera de entrada a Pinilla del Valle. No tardaremos en encontrar, frente a un parque infantil, La calera; un horno artesanal con el que se fabricaba la cal, antiguamente un elemento fundamental en la construcción.

Avanzando junto a los sauces y fresnos de la ribera del Arroyo de los Hoyos, y con la vista puesta sobre los Montes Carpetanos, descubriremos varios paneles con información acerca de la fauna y flora del valle de Lozoya hasta llegar a una pequeña área recreativa. Cruzaremos en este punto el arroyo por una pasarela y, justo después, pasaremos bajo la carretera M-604 con ayuda de un puente de madera. Al otro lado deberemos obviar otro puente que se dirige a la Ermita de Nª Sra. de la Concepción -que podremos visitar a la vuelta y desde donde también podremos comenzar si deseamos acortar la ruta-, para continuar de frente. Tras superar una puerta para el ganado, cruzaremos una vez más las aguas del arroyo para continuar avanzando junto a su orilla hasta llegar al restaurado Molino del Navazo, donde podremos observar en uno de sus laterales el mecanismo que se movía con la ayuda del agua y que ponía en marcha las piedras de moler situadas en el interior del edificio. Sobre el molino se encuentra el embalse que lo surtía de agua y que actualmente se utiliza para abastecer la reguera del pueblo.

Bordeando el embalse llegaremos a una bifurcación. Nosotros tomaremos el camino de la derecha que, rodeada de robles melojos y pradera, continúa avanzando por una cómoda pista forestal junto al arroyo y una pequeña canalización o “cacera” que lleva el agua al embalse. Sin pérdida posible encontramos la Tejera, donde se confeccionaban las tejas para arreglar y construir los tejados, y continuaremos en cómodo ascenso hasta encontrar un desvío señalizado que, con ayuda de placas metálicas rojas situadas en los troncos de los árboles, nos invitan a adentrarnos en el robledal. Estas marcas nos llevarán a conocer más sobre la labor de los guardas forestales, hasta enlazar con el Camino de la Marotera, por el que ascenderemos ignorando al poco el camino del Navarejo que veremos a la derecha. Dejando atrás una amplia curva a la izquierda, una nueva señal de madera nos marcará la situación de la Majada de los pastores, al cobijo del tupido robledal, y compuesta por un antiguo chozo y un corral protegido por grandes rocas. A partir de este punto comenzaremos el descenso hacia el valle para, a través del robledal y siguiendo las marcas rojas, llegar a la Carbonera donde descubriremos como se realizaba antiguamente el proceso de obtención del carbón. Junto a la carbonera encontraremos un chozo que servía de refugio a los carboneros.

Desde la carbonera tan solo deberemos avanzar unos metros para enlazar de nuevo el camino de la Marotera, que tomaremos hacia la derecha para descender hasta la representación del último oficio del recorrido: La pared seca, una técnica artesanal con la que, sin emplear argamasa, se construían los muros de piedra para separar propiedades privadas y mantener el ganado. Con inmejorables vistas del Valle Alto del Lozoya, delimitado por la Cuerda Larga y el Pico de Peñalara con su característico Risco de Claveles, continuaremos descendiendo por el camino principal hasta llegar de nuevo al molino del Navazo y a la ermita, desde donde tan solo nos restará rehacer nuestros pasos hasta el pueblo de Pinilla del Valle.

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Mapa

Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

Fotografías

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