Un paseo por el Laberint d’Horta 29 abril, 2021 – Publicado en: Excursiones con niños en Cataluña – Etiquetas: ,

Laberint d'horta

Pasar un rato perdiéndose y jugando por el Laberint d’Horta es una de las actividades clásicas de los niños barceloneses. Si además, se completa con una excursión por los alrededores disfrutando de una vista única de la ciudad y dejando volar la imaginación y descubriendo una antigua fortificación, la experiencia se vuelve todavía más fantástica. Ruta incluida en la guía “Rutes amb nens a prop de Barcelona”, de Marta García París y Gerard Valls Apecechea.

A partir de
4-5 años

Dificultad
Media

Distancia
5,5 km

Desnivel
200 m

Recorrido
Circular

Altitud máx.
350 m

Cómo llegar

La ruta empieza en la parada de Mundet de la línea 3 (verde) del Metro de Barcelona. Si se opta para llegar en vehículo privado se puede aparcar en el parking Mundet en la calle Hermanos Desvalls.

Descripción

La ruta del Laberint d’Horta empieza a la Estación de metro de Mundet, en la esquina del paseo de la Vall d’Hebron con la avenida de Arturo Mundet. Se puede seguir por esta avenida hasta la plaza de Anna Gironella o bien cruzar el campus universitario hasta la Facultad de Psicología donde se empieza a ascender por una pista ancha de tierra con cipreses a la izquierda. En la primera curva en subida dejaremos el recinto universitario y atravesaremos una barrera canadiense (un sistema de confinamiento de animales que se instala en caminos y carreteras para evitar el paso de animales, permitiendo al mismo tiempo el paso de vehículos). En zig-zag continuaremos subiendo por la pista, pasando junto a un depósito y una torre de alta tensión. Por el camino encontraremos madroños, que dependiendo de la época nos ofrecerán sus pequeños, rojos y dulces frutos, haciendo las delicias de los más pequeños.

Arriba del todo encontramos un cruce con una indicación que deberemos seguir hacia la derecha en dirección «Castell Fortí-Parc del Laberint». Ahora ya de bajada, comenzaremos a avanzar por un sendero en el que deberemos prestar atención una vez pasemos junto a una nueva torre de alta tensión. Los más pequeños tendrán que bajar con cuidado para no resbalar. Deberemos estar atentos, ya que unos 400 m más adelante encontraremos un cruce sin señalizar: si pasamos de largo y emprendemos la bajada seguiríamos la ruta pero merece la pena desviarse hacia la izquierda y visitar el Castell Fortí, una fortaleza militar, ya abandonada, construida para defender la ciudad de Barcelona durante la primera guerra carlista (1833-1840). Las fortalezas se construían para defenderse de las tropas enemigas y por eso las murallas son bastante gruesas, con torres de vigilancia para poder defenderse. A pesar de que ahora está en ruinas, con un poco de imaginación podremos hacernos una idea de cómo era la construcción.

De regreso al sendero principal, continuaremos descendiendo. Al acabar la fuerte pendiente, nos incorporaremos a un camino más llano y ancho que avanza junto al vallado del Parque del Laberint. Sin pérdida posible encontraremos una señal con indicaciones al «Castell Fortí» y una fuerte pendiente que superaremos girando a la izquierda. Una vez superado este desnivel encontraremos a la izquierda el centro educativo Can Llúpia y unos metros más allá, la entrada al Parque del Laberint d’Horta, donde recomendamos entrar para disfrutar del laberinto de cipreses y otros rincones deliciosos. El recinto es de pago, excepto miércoles y domingos que es gratuito.

El Parque del Laberint d’Horta es lo más antiguo de la ciudad y está articulado alrededor del amor. El Parque del Laberint ocupa los terrenos de una finca del marqués de Llupià, de Poal i d’Alfarràs; un hombre ilustrado que encargó la obra al italiano Domenico Bagutti, quien trabajó en ella hasta el año 1808.

Hay diferentes espacios, todos ellos muy atractivos; como el palacio, que es la edificación más antigua del parque; el jardín de los bojes, con dos manantiales de agua; el canal romántico, donde antes se podía pasear en barca y que tiene una isla, denominada la Isla del Amor, o el jardín doméstico. También cabe destacar la Gruta del Minotauro, el Pabellón neoclásico que está dedicado a las musas, la naturaleza y el arte; el lavadero que almacenaba agua proveniente de una mina de agua y que se utilizaba para regar, o el jardín romántico, que empieza en una cascada y que tiene una puerta china y un falso cementerio. Pero, sin duda, lo que más gustará a los niños es perderse por el laberinto, la pieza central del parque con 750 metros cuadrados de cipreses donde podremos jugar a encontrar a Eros.

De hecho, el recinto está lleno de esculturas ligadas a la mitología griega: como el mito del Minotauro, el monstruo híbrido con cabeza de buey y cuerpo de hombre que el rey Minos encerró en el laberinto y que Ariadna, la hija del rey, ayudó a salir; el mito de Urano y Gea, que explica el origen de la Tierra, o el mito de Zeus y Europa, que explica cómo Zeus, el dios de los griegos, rapta a Europa. Como curiosidad, decir que el Parque ha sido el escenario de muchos anuncios, obras de teatro e incluso películas como El perfume de Tom Tykwer.

El recinto es el lugar perfecto para acabar la excursión. Saliendo del parque, volvemos al metro, punto de inicio y fin de esta ruta.

Mapa

Nota: Las edades propuestas en cada ruta están basadas en la distancia, el desnivel y la dificultad (baja, media o alta) que el terreno tiene para un niño. La capacidad psicomotriz puede variar notablemente de un niño a otro, por lo que hay que entender estas recomendaciones como una referencia. Serán las capacidades de cada niño las que marquen en último lugar la idoneidad de una ruta.

Fotografías

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