Cómo elegir la mejor mochila portabebés 27 mayo, 2015 – Publicado en: Manual

Como elegir mochila portabebés

Si estamos acostumbrados a hacer excursiones a la montaña, al nacer nuestros hijos podemos continuar con estas actividades, tan solo tenemos que adaptarlas a la nueva situación. Nos daremos cuenta en seguida como el tener hijos, lejos de suponer un parón en nuestras salidas al campo, nos permitirá disfrutar de las excursiones desde otro punto de vista.

Pero para ello debemos añadir a nuestro material de montaña un nuevo complemento, la mochila portabebés en sus distintas modalidades. Desde el nacimiento del bebé existen dispositivos portabebés tipo canguro (que no son exactamente mochilas) para poder portearlo cómodamente, y que de ese modo pueda ir familiarizándose con el entorno: olores, espacio, soni­dos, viento… El bebé irá acostumbrándose a los nuevos estímulos que le rodean, al mismo tiempo que nosotros iremos descubriendo las múltiples posibilidades que ofrece la naturaleza vista a otro ritmo.

Será aproximadamente a partir de los 6 meses, cuando el niño comience a aguantar bien la cabeza y mantenga la espalda recta, cuando podemos comenzar a utilizar las mochilas portabebés. Con ellas ganaremos en autonomía y libertad para disfrutar la montaña con los más peques de la casa.

Como elegir mochila portabebés

 

Comodidad, protección y peso


Elegir una buena mochila portabebés que se adapte a nues­tras necesidades es esencial para la comodidad tanto del porteador como del niño. En el mercado existe una gran variedad de mochilas portabebés y la decisión final dependerá en gran medida del uso que tengamos previsto darle y de nuestro presupuesto. Algunas características que deberemos tener presentes al adquirir una mochila portabebés son:

 

Un reposacabezas cómodo. El niño va a pasar muchas horas sentado y lo más normal es que acabe dormido. Hemos de asegurar que se encuentra en una posición cómoda para que no tenga molestias al despertar. Podemos sustituir este elemento con la ayuda de mantas o suéters, pero algunas mochilas ya llevan incorporado este complemento para una mayor comodidad.

 

Una buena protección contra la lluvia que al mismo tiempo sirva de protección solar. Suelen ser también complementos a la mochila, adaptados a la misma para poder quitarlos o ponerlos según necesidad. Aunque no pretendamos andar bajo la lluvia, es importante contar siempre con esta protección que sirve para proteger al niño tanto del sol o como del viento o una pequeña llovizna imprevista.

 

Variedad de compartimentos. Son de gran practicidad para poder acceder más fácilmente a toallitas, crema, comida… que podemos necesitarlas rápidamente en cualquier momento. Con un único compartimento, aunque tenga gran capacidad, perderemos mucho tiempo intentando encontrar lo que buscamos.

 

Sujeción firme al suelo. Hay que mirar que la mochila se pueda apoyar en el suelo sin necesidad de sacar al niño, pues muchas veces únicamente hacemos una pequeña parada o bien en el momento de parar el niño está dormido, por lo que es importante que se pueda quedar en la mochila y ésta se mantenga firme y en equilibrio ante cualquier movimiento del niño.

 

Tiras ajustables. Tanto para que se acoplen bien a las caderas del porteador como para sujetar bien al niño en la propia mochila. Además de la posibilidad de ajustarse, hay que mirar también las protecciones que llevan. Según el uso que le demos a la mochila, podemos pasar mucho tiempo con ella a cuestas y es fundamental que nos moleste en el cuerpo lo menos posible.

 

Peso. Es un tema importante a tener en cuenta, pues conforme el niño se hace mayor y su peso aumenta, es cada vez más costoso llevarlo a la espalda. Cualquier peso extra cuenta, por lo que la ligereza que pueda ofrecer la propia mochila es un factor que nunca hay que despreciar.

 

Como elegir mochila portabebés

 

 

Consejos a la hora de usar una mochila portabebés


Independientemente a la mochila elegida, deberemos tener en cuenta los siguientes aspectos cuando porteemos a los niños:

a) A diferencia de nosotros, el niño permanecerá inmóvil, por lo que no podemos equiparar su necesidad de abrigo con la nuestra, ya que nosotros al realizar ejercicio estaremos produciendo calor. El niño en la mochila portabebés deberá ir más abrigado de lo que vayamos nosotros.

b) Con el ajetreo de la mochila es habitual que los niños aca­ben dormidos con la cabeza apoyada en cualquier lado. Es aconsejable llevar pañuelos o toallas para acomodarlo en cualquier situación. Llevar imperdibles o pinzas también pue­de ser muy útil para fijar los pañuelos, o utilizarlos para pro­tegerles del sol cuando el toldo se muestre inservible.

c) Es recomendable que en terrenos con una mayor inclinación, y especialmente en las bajadas, el porteador haga uso de bastones para ayudar a mantener el equilibrio o para evitar posibles resbalones.

d) Haremos paradas cada 1,5-2 h como máximo y sacaremos al niño de la mochila para que descanse y cambie de posición