10 lugares imprescindibles para visitar en el Pirineo aragonés con niños 15 marzo, 2016 – Publicado en: Aragón, Pirineos, Viajes

lugares_imprescindible_pirineo_aragones_niños

 

Desde los Valles Occidentales hasta el macizo de la Maladeta, el Pirineo aragonés nos descubre un territorio fascinante donde se aúna como en ningún otro lugar la tradición y cultura de sus pueblos con una naturaleza que adquiere en estas montañas su máxima expresión. Bravos ríos que se abren paso entre profundas gargantas, mágicos bosques de hayas y abetos que llenan de colores las laderas de los montes, encantadoras aldeas que descansan detenidas en el tiempo en el fondo de los valles o nieves perpetuas que engalanan cimas que se elevan más allá de lo imaginable, componen un territorio salvaje y sorprendente que oculta miles de tesoros. Un lugar mágico que ofrece a los niños un abanico sin fin de posibilidades donde poder desarrollar todo su potencial, experimentar con el entorno, imaginar, jugar y, en definitiva, aprender y desarrollarse como personas.

Aquí os traemos algunas de esas posibilidades. 10 lugares imprescindibles para visitar en el Pirineo aragonés con niños. Tan solo una diminuta muestra de todas las opciones que el Pirineo aragonés nos ofrece y que hemos ido descubriendo al elaborar la guía “Rutas con niños en el Pirineo aragonés”. ¿En cuántos de estos maravillosos lugares has estado?

 

banner_750x200_rutas_niños

 

1. Aguas Tuertas


Enclavado en la cabecera del Valle de Guarrinza, en el corazón del Parque Natural de los Valles Orientales, se encuentra este auténtico paraíso entre montañas. Una sencilla ruta para toda la familia que nos permite descubrir un rincón mágico salpicado por las huellas de nuestros antepasados prehistóricos.

Y por si fuera poco, cerca de Aguas Tuertas encontraremos más alicientes para toda la familia, como los yacimientos megalíticos de la Selva de Oza, la Foz de Biniés o el Museo de Arte Contemporáneo al aire libre de Hecho.

 

Aguas Tuertas

Aguas Tuertas. Foto: Shutterstock

 

2. Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido


La gran joya del Pirineo es visita obligada para todo aquel que viaje a Huesca. Un paisaje imponente repleto de opciones para toda la familia. Desde un tranquilo paseo junto a las aguas del río Ara, en el Valle de Bujaruelo, pasando por la clásica excursión a la Cola de Caballo o a la Cascada de Cotatuero, hasta rincones algo menos frecuentados pero de igual belleza, como el Cañón de Añisclo, los miradores de Rebilla  o los llanos de Lalarri, permiten disfrutar en familia de paisajes difíciles de olvidar.

 

Cascada de Cola de Caballo en el Circo de Soaso

Cascada de Cola de Caballo en el Circo de Soaso

 

3. Los mallos de Riglos


Sus inconfundibles paredes verticales que se alzan 300 m sobre las aguas del río Gállego, en el límite  natural entre el Pirineo y el valle del Ebro, atraen a escaladores de todo el mundo. Un espectáculo de la naturaleza donde también hay espacio para disfrutar en familia. Además de recorrer las pequeñas calles de Riglos  y observar la progresión de los escaladores, no podemos perdernos la visita al Centro de interpretación de aves ARCAZ o al paredón de los buitres, uno de los mejores sitios para la observación de las grandes rapaces. Por si fuera poco, muy cerca se encuentra el mágico Castillo de Loarre.

 

Mallos de Riglos desde ARCAZ

Mallos de Riglos desde ARCAZ

 

4. Pla d´Aigualluts


A la sombra del macizo de la Maladeta, en la cabecera del valle de Benasque, discurre la popular excursión que desde la Besurta y en un agradable paseo se dirige al maravilloso Pla d´Aigualluts, situado a los pies del Aneto y su glaciar, el más grande de los Pirineos. Una ruta imprescindible que recorre paisajes increíbles entre las grandes montañas de la cordillera y donde podremos disfrutar de las tranquilas aguas de Aigualluts antes de que emprendan su sorprendente viaje bajo tierra.

 

Pla d´Aigualluts con el Aneto al fondo

Pla d´Aigualluts con el Aneto al fondo

 

5. Los miradores de San Juan de la Peña


Situado en una posición privilegiada, el paisaje natural protegido de San Juan de la Peña y el Monte Oroel, cuna del Reino de Aragón, esconde un ecosistema sorprendentemente variado y repleto de vida. Un paisaje que a través de sencillos senderos para toda la familia nos permiten disfrutar de una panorámica única de los Pirineos y descubrir la excepcional historia de esta tierra.

 

El balcón de los Pirineos

El balcón de los Pirineos

 

6. Los ibones del Valle de Tena


Si hay un lugar imprescindible en el Pirineo aragonés para ir en familia, ese es el valle de Tena. Su excepcional orografía nos permite acceder de forma sencilla a alguno de los ibones más bellos del Pirineo aragonés, como el Ibón de Anayet, el de Espelunciecha, el de Ordicuso, o el de Piedrafita, muy cerca del Parque Faunístico de Lacuniacha.

 

Ibón y Pico Anayet

Ibón y Pico Anayet

 

7. Sobrepuerto


Está pequeña subcomarca, situada entre las tierras de Biescas y el valle de Broto, esconde lugares fascinantes que harán la delicias de los más pequeños. Es el caso la cascada de Orós Bajo, escondida entre las profundas paredes del barranco d´os Lucas, el lugar perfecto para refrescarse en los días de más calor, o simplemente para deleitarse con la belleza de la naturaleza, sus antiguas aldeas hoy despobladas, como la de Susín o Casbas de Jaca, o sus pintorescas ermitas, como la Ermita de San Cornelio y de la Cueva.

 

Cascada de Oros Bajo

Cascada de Orós Bajo

 

8. Alquézar y el río Vero


Situado a los pies de la villa medieval de Alquézar, el río Vero forma uno de los cañones más espectaculares y accesibles de la Sierra de Guara y que gracias a diferentes pasarelas podremos recorrer con toda la familia. Sin duda una refrescante aventura entre grandes paredes rocosas y pozas cristalinas que no podemos perdernos.

 

Puente de Villacantal sobre el río Vero a su paso por Alquezar

Puente de Villacantal sobre el río Vero a su paso por Alquézar

 

9. Las bordas de Biadós


Situado a las puertas del Parque Natural Posets Maladeta, en la cabecera del valle de Chistau o Gistaín, rodeado de enormes montañas y extensos bosques, y recorrido por las aguas del río Cinqueta, se encuentran las bordas de Biadós, uno de los más bellos paisajes humanizados de los Pirineos. Un territorio aislado durante años que conserva como en ningún otro lugar su cultura y tradiciones, incluyendo una lengua propia, el chistabino. Sus paisajes, congelados en el tiempo, son una invitación para realizar un pequeño viaje a otra época, cuando el hombre y la naturaleza vivían en armonía.

 

pirineo aragones con niños bordas biados

Las bordas desde el Refugio de Biadós

10. El Valle del Aragón


El histórico valle del Aragón esconde mil y un alicientes para los niños. Desde los fabulosos paisajes de alta montaña que sin apenas dificultad podemos alcanzar con ayuda del telesilla de Astún, pasando por las fantásticas cuevas de las Guixas en Villanúa hasta la vibrante Jaca, con su Museo de miniaturas militares, los ciervos de su ciudadela o su pabellón de hielo abierto todo el año… en el valle del Aragón siempre hay algo que hacer.

 

Sierra de Aisa desde Truchas

Sierra de Aisa desde Truchas